[Intro]

La llave gira a las ocho y cuarto.
Esta vez nadie entra solo.

[Verse 1]

Julián encuentra un cable muerto,
Clara sostiene la luz frontal.
Teresa ordena desde una silla
qué color debe tener el umbral.
Quitamos yeso, clavos y nidos,
sacamos muebles al corral.
Debajo de un armario aparece
el escudo viejo del concejo local.

[Pre-Chorus]

No hay cámaras ni inauguraciones,
no hay un discurso oficial.
Sólo ocho manos en la mañana
y otras diez que llegarán.

[Chorus]

La casa del concejo
vuelve a tener una función.
No será museo de lo perdido,
será mesa, trabajo y conversación.
Cada golpe arregla una madera;
cada nombre reparte la obligación.

[Verse 2]

Pilar coloca libros donados,
Mateo conecta el primer terminal.
Mirela prueba la rampa nueva,
Teresa logra entrar sin ayudar.
Clara monta dos micrófonos
junto a una tela para insonorizar.
El archivo deja de ser memoria:
ahora también se puede actualizar.

[Chorus]

La casa del concejo
vuelve a tener una función.
No será museo de lo perdido,
será mesa, trabajo y conversación.
Cada golpe arregla una madera;
cada nombre reparte la obligación.

[Instrumental Break]

[Verse 3]

El primer sábado llegan seis coches,
demasiados para el aparcamiento local.
Una mujer pregunta por vivienda,
un hombre ofrece teletrabajar.
Inés trae arcilla y dos estantes,
Omar pregunta por el alquiler.
Lucía necesita buena conexión;
Clara les dice lo que aún falta hacer.

[Breakdown]

A las seis se apaga una estufa.

Durante un segundo vuelve el frío.

Mateo cambia un fusible.

La sala continúa.

[Build-up]

Pilar escribe sobre una pizarra:
«Casa del Concejo – abierta».

Y esta vez la fecha
no queda sola.

[Final Chorus]

La casa del concejo
ya tiene voces y calefacción.
No hemos vencido a la distancia,
pero hemos creado una conexión.
La casa del concejo
suena a madera, cable y canción.
Aquí todavía queda alguien,
y ahora hay sitio para alguien más.

[Outro]

Guardamos brochas. Cerramos cajas.
Quedan migas sobre el mantel.

Clara apaga todos los cuartos
menos uno junto al taller.

La llave de cinta azul
queda colgada en la recepción.

Afuera, por primera vez en años,
varios coches tardan en marcharse.
